Hola, soy Ari Moon y perdí al amor de mi vida. ¿Y cómo hice para salir de esta? Bueno, pues sigo en el proceso, pero quiero platicarte un poco de cómo ha sido y todo lo que me ha funcionado para seguir adelante.

Escribo esto con el corazón aún sanando, porque sé que no soy la única que ha sentido que el mundo se cae después de perder a alguien que amas profundamente.

1. La Confusión Inicial

Muchas mujeres (casi todas) solemos decirle a nuestras parejas que ya no queremos estar con ellos, terminamos la relación por no saber afrontar bien nuestros sentimientos. En el fondo, no es lo que realmente queremos, simplemente estamos enojadas y tomamos la decisión más fácil. Pensamos que nuestra pareja estará ahí, nos buscará o los buscaremos, y arreglaremos todo.

Pero llega un día en que no es así. Simplemente pronuncias esas palabras trágicas, «Dejémoslo aquí», y resulta que esta vez nadie te persigue. Cuando tú buscas a esa persona, hay una negativa a regresar contigo.

Es ahí donde viene la gran confusión. No puedes creer que esto esté pasando. Te aferras a buscar a esta persona porque simplemente no asimilas que él o ella se haya cansado, o no se haya enterado de que no lo estabas diciendo en serio. Esa confusión muchas veces se convierte en enojo, reclamo y manipulación, pero la otra persona, (no sé de dónde), encuentra una fuerza para no volver a caer en nuestras redes.

En el momento en que te das cuenta de que todo es real, entras en un estado de shock. Empiezas a vivir en piloto automático y sientes que caminas entre tinieblas, sin saber qué hacer ni por dónde empezar. ¡Qué difícil!


2. La Búsqueda de Respuestas

Después de esa confusión inicial, viene la necesidad de entender. El cerebro busca una explicación, un «porqué». En este punto es cuando intentamos darle sentido a lo que pasó.

  • ¿Revisaste las conversaciones? Yo sí, y no entendía cómo es que de un día estar hablando con tanto amor, al otro ya ni siquiera nos saludábamos.
  • ¿Te preguntabas qué hiciste mal? En mi caso, después de varios meses sigo haciéndome la misma pregunta.
  • ¿Intentabas encontrar la «razón» detrás de la separación? Me volví una detective de mi propia historia, revisando cada mensaje, cada recuerdo. Creía que si encontraba la respuesta, la confusión desaparecería, pero solo me adentraba más en un laberinto de ‘qué hubiera pasado si…

Esta búsqueda puede volverse un ciclo agotador si no le pones un alto.


3. Aceptar la Incertidumbre (El punto de quiebre)

Sé que es difícil, pero tenemos que parar con estos pensamientos. Hay que aceptar que, quizás, no todas las preguntas tienen respuesta. La clave no es encontrar la solución, sino aprender a vivir con la falta de ella. Si tenemos la oportunidad de preguntarle directamente a la otra persona, está bien, pero si no, simplemente tenemos que aceptar que no podemos tener el control de todo.

Aquí te doy algunos tips que me ayudaron a aceptar:

  • Hice meditaciones para soltar el control. En YouTube hay muchas opciones.
  • Habla contigo misma. Yo me digo: «Ari, estar confundida no es ser débil, simplemente estamos sanando.» Sé que suena fácil, pero hacerlo no lo es tanto (yo lo sé). Pero te aseguro que funciona.
  • Toma terapia. Sí o sí, este punto no es opcional, ¡lo necesitamos!

Con el tiempo, entendí que la confusión no era un problema a resolver, sino una emoción a sentir. Me di permiso de no tener todas las respuestas. Y en ese momento, soltar la necesidad de entenderlo todo fue el primer paso para volver a sentirme en paz.


4. Volver a Construir (Acción y esperanza)

La confusión puede ser el punto de partida para construir algo nuevo. No se trata de volver a la normalidad, sino de crear una nueva normalidad que se ajuste mejor a quién eres ahora. Te doy algunos consejos que a mí me han ayudado a estar mejor:

  • Redefine tu «normalidad». No intentes regresar a la vida que tenías antes. Esa etapa ya pasó. En lugar de eso, piensa en qué aspectos de tu vida actual te gustaría mejorar. ¿Quieres más tranquilidad, más creatividad, más conexión con tus seres queridos? Elige una de esas cosas y empieza por ahí. La meta no es ser la misma persona, sino construir una mejor.
  • Crea una rutina diaria. Las rutinas nos dan estructura y nos anclan al presente. Empieza con algo tan simple como levantarte y acostarte a la misma hora, o dedicar 15 minutos cada mañana a estirarte y tomar un café. Con el tiempo, puedes ir añadiendo más actividades que te hagan sentir bien, como leer, escuchar un podcast o meditar.
  • Explora un nuevo hobby o habilidad. Aprender algo nuevo es una de las mejores formas de recuperar la confianza y redirigir tu energía. No tiene que ser nada complicado. Podrías aprender a hacer un postre, a tocar una canción sencilla con la guitarra o a dibujar un paisaje. La satisfacción de ver tu progreso te recordará que eres capaz de crecer y avanzar.
  • Conecta con tu comunidad. El aislamiento después de una pérdida es común, pero el contacto humano es fundamental para la sanación. Busca unirte a un grupo con intereses similares a los tuyos: un club de lectura, un equipo deportivo amateur o una clase de cocina. El simple hecho de compartir un espacio con otras personas te ayudará a sentirte menos sola.
  • Practica la gratitud. Puede sonar a cliché, pero es una herramienta muy efectiva. Todos los días, antes de dormir, anota tres cosas buenas que te hayan pasado, por pequeñas que sean. Puede ser algo tan simple como un rayo de sol que te hizo sonreír o un mensaje de un amigo. Con el tiempo, esto te ayudará a entrenar tu mente para enfocarse en lo positivo, incluso en los momentos difíciles.

Hoy, miro hacia atrás y entiendo que la confusión no fue un callejón sin salida, sino un pasillo hacia un nuevo camino. Mi consejo es simple: date permiso de no entenderlo todo y, cuando estés lista, da un paso, por pequeño que sea. Con el tiempo, esa neblina se despeja.


Una respuesta a “La confusión después de una perdida amorosa.”

  1. Avatar de Erika
    Erika

    Me encantó tu vlog, y me está ayudando mucho en el proceso, Gracias!!!

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