Nadie te prepara para el momento en el que te caes.
No para la caída real, sino para lo que viene después: levantarte con el cuerpo cansado, el corazón adolorido y la sensación de que ya no eres la misma persona que eras antes.

Y está bien.
Porque no lo eres.

Renacer no es volver a ser quien eras.
Renacer es aprender a caminar con las cicatrices.

Levantarse duele (y fingir que no, duele más)

Hay días en los que levantarte de la cama ya es una victoria.
Días en los que no tienes claridad, ni energía, ni ganas… solo sigues porque no queda de otra.

Y eso también es valentía.

No estás fallando por sentirte rota.
Estás sanando.

Permítete sentir. Tristeza, enojo, miedo, cansancio.
Nada de eso te hace débil.
Reprimirlo sí.

Tú eres tu propia heroína (aunque hoy no se note)

No siempre vas a sentirte fuerte.
No siempre vas a creer en ti.

Pero incluso en esos días, sigues siendo tu propia heroína.
No la de las películas.
La real.
La que sigue respirando aun cuando todo pesa.

Ser heroína no es no caer.
Es decidir cuidarte mientras te levantas.

Cuídate como cuidarías a tu mejor amiga

Si tu mejor amiga estuviera pasando por lo que tú estás pasando,
¿la presionarías?
¿le dirías que “ya debería estar bien”?

No.

La escucharías.
La dejarías descansar.
Le prepararías algo rico.
La abrazarías sin pedirle explicaciones.

Haz eso contigo.

Cuídate sin culpa.
Descansa sin justificarte.
Date un gusto sin pensar que no lo mereces.

Eso también es sanar.

Motivarte no es exigirte: es recordarte que esto va a pasar

No todo se arregla con pensamientos positivos.
Pero sí ayuda recordar que este momento no es permanente.

Recuérdatelo aunque no lo sientas aún.
Ten fe, no en que todo será perfecto, sino en que tú sabrás atravesarlo.

La constancia no siempre es hacer más.
A veces es simplemente no abandonarte.

Confía en ti, incluso cuando dudes

Habrá días en los que avances.
Habrá días en los que retrocedas.

Eso no borra tu progreso.

Confía en que estás haciendo lo mejor que puedes con lo que tienes hoy.
Confía en que saldrás de esto, no porque sea fácil, sino porque ya has sobrevivido antes.

Y aquí sigues.

Renacer no es un acto heroico de un solo día.
Es una decisión silenciosa que tomas cada vez que eliges cuidarte, sentir, creer y seguir.

Y eso… ya te hace más fuerte.


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